Prosa

Septiembre 13, 2008

A los catorce años mi primer amor salió por la ventana gritando: !Ya no te quiero más!. Salió flotando en mi cabeza con una figura femenina que tan poco conocía. Era una tortura casta que flotaba y flotaba. Pero nosotros no habíamos estado juntos  más de dos veces. Y nos amabamos con la enciclopedia en mano.

Esa mañana, en la vereda, solo atinaba a mirar sus ojos inflamados, pero no podía dejar de imaginar nuestros cariños. Y tal vez por eso me insistía: ¡ya no te quiero más!. Aun así, volví a pintar el cielo en su pecho. Pero ahora se que aquello no era un pecho, era un corazón lo que abracé.

No quiero ni entiendo como arrepentirme de esa caricia en la espalda. Fue al final, cuando había dejado, por fin, de pensar en su enorme mirada y piernas, yo me contuve para no conmoverme y maduré hasta la noche profunda. Me dijo: “en serio no te quiero más…” fue bueno el amor y fueron buenas las mordidas.

Me alejé del edificio mirando el suelo. Susurraba su apellido, como si estuviera ahí, aun desnuda. Pero no estaba. No me importó mucho, al final, ya no podía aguantarla.


Violeta

Septiembre 13, 2008

Y esa mujer era un poco el corazón de esos hombres locos,
Esos que son ideas agudas sobre sí mismos,
Que lanzan aquellos diablos al discurso.

De esos que brotan a la noche sin luces en los ojos,
Que callan esas palabras que dicen en esos malos ratos,
Pero esta mujer era eso que conocen todos,
Que calma la lluvia con los dedos en los labios.

Esta palabra que gritaba al viento, era esa que ahuyenta lobos fieros.
Y la noche se cayó torcida, en ese viejo agujero del tiempo,
Que la muerte dio a esa mujer desconocida,
En la noche de nosotros cuando fuimos.


Aturdido

Septiembre 13, 2008

Como gotas de agua, dos ojos caen torpemente sobre la luz lunar,
Esquinada, mortal y llena de heridas, se iluminan reciamente.
Hacen que la noche no reviente lo adecuado, sobre los ojos bellos que caen ágilmente;
Como dos hojas.

Están viendo a la muerte, en su silla acomodada en una forma incontestable.
La primera cosa es, depende, mis manos tendenciosas que empujan la silla vieja de la muerte.

Rebota y briosa reclama, paloma, mis fuerzas hacia delante.
No hay vuelta atrás, cuando la oscuridad ha tomado la totalidad de sentidos que nutren la razón.
Solo queda de mi torpeza lo suficiente.


La guerra del método

Septiembre 13, 2008

Muéstrame tus garras filudas en esta noche que compartimos.
Nuestro combate será como es el amor
Por las veces que tú y yo, fuimos tú y yo, ahí.
Cruel dictadura.

Mi bella y dulce patria,
Penosa guía sus pasos hacia oscuras venas.
Muéstrame tus garras largas de sangre realista.
Hoy que nuestras almas quedaron quietas
En todos los ocasos que vinieron.

Patria, quebrada faz que no levantas.
Mía, mi tierra ardiente.
De miles de piedras, madre mía, hermosa.
Hija y mujer de mis noches.
Perdiste tu frágil causa abriendo las piernas al dios de los de afuera.

Niña, adicta a la mordida de la noche adulta,
Clamas por virginidades minerales que extraen para la muerte.
Y los dos, todo, todo lo perdimos.


Todo fue un engaño y caíste en mi regazo…

Septiembre 13, 2008

Mal hiciste, una cálida noche
Cambiando el tema, saliste…
Dejaste el cielo en hoguera, aquella noche
Mala memoria, mal sueño
Mal sueño, pero quisiste contarlo.
Erraste el tiempo en el espejo
Las veces que te quedaste con ella
Los momentos que guiñas y guiño
Mala la brisa en su mejilla.

¿Y ahora cómo?… nosotros erramos, mala la elección, malo mi pensamiento.
¿Y Ahora qué? Todo, yo decido cuando empiezo y cuando termino.

Finalmente, simplemente no era nada… te apagaste y concebiste otro escalofrío.
Algo más breve -pensaste- mal hiciste.
Nunca más, cambio el mísero silencio y las luces
Por una instantánea extraña
Por compartir otro auto contigo
Por hacer palabras con voz grave
Por no hacerte caso y parecer más humano.

Malo soy, mal escucho. Mal hago lo que sueño y pienso lo que tengo entre los dedos.
Cambio el filo de una risa por tu torso descubierto, sin desearlo lo deseo.
Primera vez que pienso honestamente.
Hoy cambio mi suerte por nada, y nunca tuve suerte.
Me quedo con nada.

Mal hago y mal pienso mientras hago algo terrible
Siempre escucho, todo significo…
Mal hago lo que sueño y pienso lo que tengo entre los dedos.
Ahora y nunca fui nada y una vez cambie.
Hoy salgo y saliste, en las piedras salimos, vigilando las paredes caminamos.
Caminábamos, escuchando un sonido ignoto, no sabíamos el camino.
Ahora camino solo y nunca fui nada y una vez cambie.

Si escribo cosas negras hoy, es porque estoy triste.
Pero jamás estaré triste, es un engaño
Todo fue un engaño y caíste en mi regazo.